domingo, 13 de enero de 2008

La estación


Este es el título de una canción que compuse basandome en ese viejo ritual que se produce siempre en un andén de cualquier estación, ese compendio de sensaciones cuando despedimos a alguien que no veremos en mucho tiempo. Sólo basta fijarse en esa gente que miramos através del cristal una vez dentro del tren. A lo largo de mi vida he viajado muchas veces solo, y he tenido la oportunidad de contemplar el intercambio de miradas, las últimas palabras, el gesto de despedida con la mano... Todo cargado de emociones, y una sensación de soledad que te contagia. Todo el mundo ha vivido alguna vez una situación así, por eso hice esta canción, es una descripción de esas despedidas en...



LA ESTACIÓN



El sabor agridulce parió

el lamento de la despedida

y un tren de lejanía silbó

bajo el ritual de las vías

con acento de adiós.

Ella le convirtió

todos los meses en abril

y le convenció

vaticinando la ley del talión

en la cátedra senil

de un pañuelo de estación.

Él heredó

su boca en eclipse sin fin,

enciclopedia del rubor,

sinceras mentiras con flor,

una caja sin abrir,

veinte vidas de cartón.

Y en la luna menos cuarto...

Esas cenizas de carmín,

ese olor a invierno en tus ojos,

ese contenedor de despojos,

ese sueño que no deja dormir,

esa pereza de la voz.

Los sueños estaban en paro,

medraba la menta del recuerdo

y el vestigio de arrugas de barro

marchitó las agujas del tiempo

dando tiempo a labios amargos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

presioso